Te extrañan las paredes de la casa, la telaraña ociosa desde el techo,
la rosa que no quiso ser capullo y el arrullo del palomo en la azotea...
Te extraña el domingo inacabable, las vueltas por la lluvia y por la mesa.
Te extraño yo mismo y orgulloso, por no querer saber cuanto te amo.
Me he enojado con las cosas de la casa y he resuelto mudarme de tu ausencia.
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